Las úlceras por presión, también conocidas como escaras o lesiones por presión, son daños en la piel y los tejidos subyacentes que pueden aparecer cuando una zona del cuerpo está sometida a una presión mantenida, especialmente en personas con movilidad reducida. Factores como la fricción, la humedad o la dificultad para cambiar de postura pueden aumentar el riesgo.
¿Qué son las úlceras por presión y por qué aparecen?
Las úlceras por presión en personas mayores se producen principalmente cuando la presión mantenida sobre determinadas zonas dificulta el correcto aporte de sangre a los tejidos.
Suelen aparecer especialmente en puntos donde los huesos están más próximos a la piel, como los talones, los tobillos, las caderas, los codos o la zona sacra.
El riesgo aumenta cuando existen factores como una movilidad muy reducida, periodos prolongados en cama o en silla de ruedas, determinados problemas de salud, una alimentación insuficiente o una piel especialmente frágil.
¿Cuáles son las primeras señales de una úlcera por presión?
La detección precoz es especialmente importante. Antes de que aparezca una herida pueden producirse cambios visibles en la piel que conviene vigilar.
Entre las primeras señales se encuentran cambios persistentes en el color de la piel (especialmente un enrojecimiento que no desaparece al retirar la presión), aumento de temperatura, cambios en la textura, molestias o dolor localizado. También puede aparecer una zona más endurecida o una lesión visible.
Ante cualquier cambio que genere dudas, especialmente en una persona con movilidad reducida, es importante consultar con un profesional sanitario y evitar tratamientos por cuenta propia.

¿Cómo prevenir las úlceras por presión en personas mayores?
La prevención requiere un conjunto de cuidados adaptados a la situación de cada persona. No existe una única medida, sino que es necesario prestar atención a diferentes aspectos del día a día.
Favorecer la movilidad
Siempre que el estado de la persona lo permita, mantener la movilidad ayuda a reducir los periodos prolongados de presión sobre una misma zona.
En personas con mayor dependencia, los profesionales deben valorar qué movilizaciones, ayudas técnicas y cambios posturales son adecuados para cada persona, teniendo en cuenta su nivel de riesgo y sus necesidades individuales.
En Valdeluz, las actividades físicas y de rehabilitación se adaptan a las capacidades y necesidades de cada residente, trabajando aspectos como la movilidad y la fuerza con el acompañamiento de profesionales.
Revisar y cuidar la piel
Mantener la piel limpia y seca y observar regularmente las zonas de mayor presión facilita la detección de posibles alteraciones.
En personas con movilidad reducida o alta dependencia, esta vigilancia adquiere todavía más importancia.
Cuidar la alimentación y la hidratación
Una alimentación equilibrada y una hidratación adecuada contribuyen al mantenimiento de la salud de la piel y del estado general de la persona mayor. En caso de riesgo nutricional, pérdida de peso, falta de apetito o dificultades para alimentarse, es importante realizar una valoración individualizada.
La importancia de unos cuidados personalizados
No todas las personas presentan el mismo riesgo de desarrollar úlceras por presión. Es especialmente importante mantener una vigilancia adecuada en personas mayores que:
- Permanecen largos periodos en cama o sentadas.
- Presentan movilidad reducida o alta dependencia.
- Necesitan ayuda para cambiar de posición.
- Tienen problemas de alimentación o hidratación.
- Presentan incontinencia.
- Tienen la piel especialmente frágil.
- Antecedentes de úlceras por presión previas;
- Alteraciones de sensibilidad;
- Deterioro cognitivo que dificulte comunicar molestias o cambiar de postura.

La importancia de unos cuidados personalizados
En las personas mayores con mayor dependencia, prevenir las úlceras por presión forma parte de un cuidado mucho más amplio. Movilidad, higiene, alimentación, hidratación, estado de la piel y situación clínica deben valorarse conjuntamente.
En Valdeluz trabajamos con un modelo de atención personalizada, en el que diferentes profesionales valoran las necesidades de cada residente y establecen los cuidados y objetivos adecuados a su situación. En los centros, este seguimiento se integra en el Plan de Atención Individualizado de cada residente.
Este enfoque facilita adaptar los cuidados cuando cambian las necesidades de cada residente y permite reforzar la vigilancia en aquellas personas con mayor riesgo.
Preguntas frecuentes sobre las úlceras en personas mayores
¿Se pueden prevenir las escaras en personas mayores?
Muchas pueden prevenirse mediante cuidados individualizados relacionados con la movilidad, el cuidado de la piel, la alimentación y la hidratación.
¿Cuándo hay que consultar a un profesional?
Ante cambios persistentes en el color, aspecto, temperatura o textura de la piel, dolor o aparición de una lesión, es recomendable solicitar valoración sanitaria.