Cerca de 800.000 padecen la enfermedad de Alzheimer en España, según estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Según esta sociedad científica, concentra el 60% de los casos de demencia y cerca del 30% de los casos no están diagnosticados.

En las últimas visitas a tus familiares mayores estás detectando pequeñas señales o aspectos no habituales que te hacen sospechar que algo no va bien. ¿De qué síntomas es importante estar pendiente?

Síntomas iniciales del alzhéimer

El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva, si bien sus síntomas iniciales pueden variar entre las personas que la padecen, afecta principalmente a la memoria y otras funciones cognitivas.

La evolución de la enfermedad provoca un empeoramiento de la sintomatología, produciendo una mayor dependencia de la persona mayor con alzhéimer.

Dentro de los síntomas iniciales más comunes del inicio de la enfermedad de alzhéimer se encuentran:

  • Problemas de memoria a corto plazo: consiste en la dificultad para recordar la información que acaba de suceder, como pueden ser conversaciones recientes o sucesos. También la pérdida de objetos personales.
  • Dificultad para realizar tareas rutinarias: éste es uno de los aspectos más importantes de cara a la detección del deterioro. La persona mayor comienza a tener dificultades o no saber los pasos correctos para la realización de tareas que realizaba de manera habitual, como puede ser la elaboración de la comida.
  • Desorientación en espacio y tiempo: puede no ser capaz de orientarse en una ubicación conocida, o no tener claro en qué día se encuentra.
  • Problemas con el lenguaje: con dificultad por ejemplo en encontrar palabras adecuadas con las que expresarse.
  • Desafíos en la resolución de problemas y en la toma de decisiones
  • Cambios de comportamiento: encontrando alteraciones en el comportamiento o reacciones no habituales.

Estos síntomas, si bien suelen ser los más frecuentes, se pueden manifestar de diferente manera en cada persona, y la progresión también difiere en cada persona.

En las etapas iniciales, estos síntomas son leves y pasar más desapercibidos. Por ello, es importante contar con un profesional para la valoración del mayor en el momento en el que se detecten los primeros síntomas.

“El alzhéimer es la forma más común de demencia, puede representar entre un 60% y un 70% de los casos”

¿Qué médicos pueden intervenir en el diagnóstico del alzhéimer?

La valoración y diagnóstico de un profesional es fundamental para el tratamiento del mayor con alzhéimer. Algunos de los profesionales que se encuentran involucrados en el diagnostico y tratamiento del alzhéimer son:

  • Neurólogo: es un médico especializado en el sistema nervioso, pueden hacer pruebas y evaluaciones para el diagnóstico de los trastornos neurológicos, como es la demencia.
  • Geriatra: es un médico especializado en el cuidado de las personas mayores. Pueden evaluar los problemas cognitivos que se encuentran relacionados con el envejecimiento y la demencia.
  • Psiquiatra: siendo un médico especializado en la salud mental, el psiquiatra puede tratar aspectos emocionales y conductuales que se encuentran relacionados con la demencia.
  • Neuropsicólogo: es un profesional de la psicología especializado en las funciones cognitivas y el comportamiento.

Es común que el diagnóstico de la demencia implique una valoración integral, en la que se incluyen entrevistas, pruebas cognitivas y pruebas de neuroimagen. La colaboración entre diferentes profesionales siempre es beneficioso para el mayor.

Es crucial consultar con un médico especialista cuando hay sintomatología que puede estar relacionada con el alzhéimer. Podemos beneficiarnos de:

  • Diagnóstico preciso y temprano que facilitará la implementación de un tratamiento y medidas de apoyo adecuadas.
  • Tratamiento temprano: si bien no hay cura para la enfermedad de alzhéimer, existe medicación que puede ralentizar su progresión y aliviar la sintomatología lo que mejorará la calidad de vida del mayor.
  • Planificación del cuidado: el diagnóstico temprano permite al mayor y su familia planificar el cuidado futuro, lo que incluye desde cuestiones legales y financieras hasta la atención médica y de cuidados.