El herpes zóster (también conocido como “culebrilla”) aparece cuando el virus de la varicela (varicela-zóster) se reactiva años después de haber pasado la varicela. El riesgo aumenta con la edad, y en personas mayores puede ser especialmente molesto por el dolor y por posibles complicaciones.

En este artículo te explicamos de forma clara qué señales vigilar, cómo se transmite, cuándo conviene consultar cuanto antes y qué opciones de prevención existen (incluida la vacuna).

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del herpes zóster?

Lo típico es que empiece con dolor, picor u hormigueo en una zona concreta del cuerpo (a un lado), y después aparezca una erupción con ampollas en esa misma área.

En mayores, el dolor puede ser más intenso y durar más tiempo.

Señales habituales

  • Molestia localizada (dolor/ardor) antes de la erupción.
  • Erupción con ampollas en “banda” (normalmente en un lado del tronco, aunque puede ser en cara u otras zonas).
  • Cansancio o malestar general (a veces).
Se puede transmitir el virus a una persona que no haya tenido varicela"

¿Es contagioso? Cómo evitar transmitir el virus en casa

El herpes zóster no “se pasa” como tal, pero sí se puede transmitir el virus a una persona que no haya tenido varicela (o no esté inmunizada) a través del contacto con las vesículas, provocándole varicela.

¿Cuánto tiempo puede contagiar?

Mientras haya lesiones activas (sin costra), generalmente entre 7 y 10 días.

Medidas sencillas que ayudan

  • Mantener la erupción cubierta (ropa/apósito si lo indica el profesional).
  • Evitar contacto cercano con personas vulnerables si la erupción no puede cubrirse (embarazadas no inmunes, inmunodeprimidos, etc.).
  • Higiene de manos y no compartir toallas.
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Complicaciones del Herpes zóster: por qué en mayores conviene tomárselo en serio

La complicación más frecuente es la neuralgia postherpética: dolor que permanece en la zona donde estuvo la erupción incluso cuando ya se ha curado.

El riesgo aumenta con la edad; el CDC estima que aproximadamente 10%–18% de las personas con herpes zóster desarrollan neuralgia postherpética, y puede durar meses o más.

Cómo puede ayudar una residencia durante un episodio (y en la recuperación)

En personas mayores, el herpes zóster no solo afecta a la piel: el dolor puede alterar el sueño, el apetito y el estado de ánimo. Contar con apoyo diario ayuda a:

  • Vigilar la evolución y detectar señales de alarma.
  • Asegurar descanso, hidratación y alimentación (con adaptaciones si hacen falta).
  • Acompañar el bienestar y reducir la ansiedad asociada al dolor.

En Valdeluz, este acompañamiento se integra dentro del cuidado diario y del seguimiento sanitario del residente, con el objetivo de mantener confort, seguridad y tranquilidad para la familia.

Prevención: vacuna del herpes zóster en España

En España, el Ministerio de Sanidad indica que la vacunación en adultos se recomienda a los 65 años, con posibilidad de captación progresiva de cohortes entre 66 y 80.

Si tienes dudas sobre si tu familiar entra en campaña o recomendación, lo mejor es consultarlo con su centro de salud.

En una residencia, la hidratación no depende de “acordarse”: se integra en la rutina diaria. En Valdeluz se trabaja con acompañamiento, observación y menús adaptados (incluyendo alimentos que suman líquidos), ajustando según necesidades y preferencias para que beber sea más fácil y constante.

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